miércoles, 20 de agosto de 2008

U n V i a j e P o r S a n t i a g o

Entrega 1.1 : Entrega exploración
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Diagonal Paraguay



Fray Camilo Henriquéz



Fray Camilo Henriquez con Curicó

En la esquina de Fray Camilo Henríquez con Curicó, vuelvo a encontrar a dos personas que ya estaban conversando cuando comencé el recorrido. El hombre de unos 50 años y bolso gris, ríe y bromea con una mujer con delantal y bolsa blanca en la mano, de aproximadamente 45 años, que ni siquiera notan que paso a su lado.


Fray Camilo Henríquez con Marín


Fray Camilo Henriquez con Bombero Canto Feliu

Dos trabajadores caminan junto a sus herramientas por Fray camilo Henríquez, sus manos están secas y partidas pero caminan enérgicamente sonriendo a cada mujer que pasa a su lado. Sigo caminando hasta que escucho saludos y risas: han llegado a la desarmaduría...

Fray Camilo Henríquez

Una mujer vestida completamente de café, camina con prisa por Fray Camilo Henríquez. Afirma una bolsa blanca en altura con su mano derecha. Una larga trenza adorna sus hombros, mientras mira de reojo las ventanillas de los zócalos que dan hacia la calle.


Santa Victoria

Un hombre barre la calle mientras otros dos conversan a su lado. Entre barrida y barrida mira de reojo a los extraños que conversan y afirma o niega privadamente lo que aquellos dicen, junto con la despedida de los hombres retoma su tarro de basura y camina en dirección opuesta a seguir barriendo. Quizás con la esperanza de encontrar una nueva conversación con la cual romper la monotonía.

Un mendigo se refugia en la curva de Santa Victoria. Con cartones delimita su sitio mientras un hombre sale de la casa inmediatamente cercana sin siquiera mirarlo, El mendigo de alrededor de 70 años, con sus ropas ajadas ocupa la vereda con su manta cuadrilles y su gorro burdeo, mientras observa como el barrendero ahora limpia su patio privado : la calle

Dos jóvenes de alrededor de 20 años están sentados en las escalinatas de una casa en Santa Victoria, cuando paso por la vereda de al frente me siguen con la mirada, no detecto una cara amistosa por lo que apresuro el paso. Los jóvenes se ponen de pie y caminan a mi lado cada vez mas rápido, doblo por Fray camilo Henríquez y ellos también lo hacen, solo al llegar a una desarmaduría donde se encuentra un grupo de hombres trabajando, se dan media vuelta y regresan por Santa Victoria.

Santa Victoria

Un grupo de unas 20 personas caminan por Santa Victoria, no es posible entender su conversación ya que hablan todos al unísono y solo se distingue que están conociendo el lugar, pues miran a su alrededor y uno que otro apunta algunas casas y le comenta cosas a quienes caminan a su lado.

Un hombre mayor de aproximadamente 65 años transita por Santa Victoria. Con su sombrero verde musgo al igual que su chaqueta, camina con una bolsa en su mano derecha. Junto a sus breves pasos deja caer migas de pan y sonríe viendo como las palomas que muchos otros desprecian, lo siguen y vuelan a su alrededor .

Santa Victoria

Un hombre de unos 45 años, camina con camisa manga corta, pantalones negros y zapatos lustrados por Santa Victoria, parece un oficinista. En su hombro un bolso marrón, en sus manos varias bolsas que parecen muy pesadas, se detiene y deja las bolsas en el suelo para buscar las llaves en su bolsillo izquierdo. En su descuido logro ver que lo que lleva en las bolsas son frutas y verduras. Encuentra las llaves y retoma su rumbo hasta un par de casas mas adelante donde detiene e ingresa a su hogar

Una mujer de alrededor de 65 años con anteojos, es guiada en silla de ruedas por una mujer menor. Ésta solicita ayuda para poder subirla a la vereda, mientras la abuela que viaja sentada observa risueña lo que ocurre a su alrededor…

Un hombre, de lentes oscuros y gorra negra habla por celular mientras alterado, agita las manos al caminar. Debe tener alrededor de 38 años, se quita el gorro, es calvo, grita mientras reta a su interlocutor por algún error cometido. A pesar de mi cercanía a él no disminuye el tono de voz y continua gritando, finalmente corta el teléfono me mira y dice: ¡ Que nadie pueda hacer las cosas bien por la cresta! .

Vicuña Mackenna

Alrededor de 20 años, con audífonos en los oídos, jeans y zapatillas blancas tararea canciones mientras camina rítmicamente. Vive la realidad a su ritmo y forma, se le ve sonriente y alegre. Al pasar por mi lado me observa a través de sus lentes ópticos y sonriendo sigue cantando en voz alta


Dos estudiantes caminan cansados por Santa Isabel, en sus hombros llevan pesados bolsos que doblan su cuerpo. Alrededor de 15 y 17 años, vestidos de gris conversan alegremente y sueltan una que otra carcajada, deben venir desde su colegio... ¿ a las 11 AM?


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